La terapia con Yodo radiactivo es el tratamiento más efectivo para el hipertiroidismo y ciertos tipos de cáncer de tiroides. Conoce cómo funciona y qué esperar.
La glándula tiroides tiene una capacidad única en el organismo: absorbe yodo de la sangre para producir sus hormonas. Esta característica la hace vulnerable —y tratable— mediante yodo radiactivo. El Yodo-131 (I-131) aprovecha exactamente esa propiedad para destruir tejido tiroideo de forma selectiva, sin afectar otros órganos.
¿Para qué se usa el Yodo-131?
- Hipertiroidismo (enfermedad de Graves, nódulo tóxico): reduce o elimina el exceso de producción hormonal.
- Cáncer diferenciado de tiroides: destruye el tejido tiroideo remanente tras la cirugía y posibles metástasis.
- Seguimiento post-quirúrgico: ablación del remanente tiroideo para facilitar el monitoreo con tiroglobulina.
Preparación antes del tratamiento
Antes del Yodo-131, deberás seguir una dieta baja en yodo durante 2 semanas para maximizar la captación del isótopo radiactivo por la tiroides. Esto implica evitar mariscos, algas, sal yodada, productos lácteos y ciertos suplementos. Tu médico nuclear te entregará una lista detallada de alimentos permitidos y prohibidos.
"La preparación estricta con dieta baja en yodo puede duplicar la efectividad del tratamiento. Es un esfuerzo de dos semanas que tiene un impacto enorme en el resultado."
— Dra. Gabriela Paillahueque, Médico Nuclear
Aislamiento después del tratamiento
Tras recibir el Yodo-131, emitirás una pequeña cantidad de radiación durante varios días. Por seguridad de tu entorno, deberás seguir medidas de aislamiento durante 3 a 5 días: evitar contacto cercano con embarazadas y niños, no compartir cubiertos ni toallas, y dormir en habitación separada. Nuestro equipo te entregará instrucciones detalladas según tu dosis específica.